Sobre la restauración monárquica en Cs. Médicas

Cuenta la leyenda que en tiempos muy remotos, los estudiantes y docentes de la Facultad de Cs. Médicas, tenían la posibilidad de expresarse en su facultad. Pero esta situación era inadmisible para las ansias expansivas del Rey Alfredo I de la Casa de los Buzzi y su Consejo Directivo Real.

El Consejo Directivo representaba, por qué dudarlo, la voluntad de toda la facultad. Es cierto que la participación estudiantil en el Consejo es de sólo 4 consejeros, sobre un total de 16. Como también es cierto que la gran mayoría de los docentes no pueden votar, o que de votar a participar hay una brecha muy importante. Pero estos son datos menores, que no ponen en duda el origen divino del Consejo Directivo y su legitimidad para regular la libre expresión de los estudiantes.

Diose la circunstancia entonces, de que el Honorable Rey y su Consejo, no podían tolerar que los estudiantes difundieran sus actividades culturales, que se informaran o que intentaran tener discusiones en el hall de la facultad. Mucho menos era admisible que denunciaran la situación de deterioro edilicio, de los ad-honorem, de la falta de gas, baños, alarmas o de un plan de evacuación. Era necesario para garantizar el orden, limitar al máximo la participación estudiantil. Dispuso entonces una serie de medidas:

– Borrar la memoria de los estudiantes. A tal efecto dispuso eliminar las fotos de los desaparecidos de la facultad durante la dictadura.*

– Acusar de hereje incendiario a todo aquel que osase pegar una hoja A4 en las paredes de la facultad, o a todo grupo que tuviese una mesa en el hall (a excepción de la industria farmacéutica, fuente de riqueza y objetividad científica ilimitada). Para esto procedió a la destrucción del material de todos los opositores.

– Restringir a los laboratorios y al Duque C. Rojo (consejero por graduados) y a su hijo Conde M. Rojo (referente del NEM), el uso de las aulas y las paredes de la facultad. Como si esto fuera poco, les construyó salas en medio de los pasillos -como la del subsuelo-, que deslumbran a los arquitectos contemporáneos y facilitan la evacuación en caso de incendio. Les concedió también el Vacunatorio y el Gabinete de Computación, los que fueron pintados con el color naranja, distintivo de esta Casa Real. Al mismo tiempo, impidió sistemáticamente el uso de aulas vacías para actividades culturales, clases de apoyo o talleres de formación -situación excepcional en la UBA-, y cerró la facultad los sábados y domingos, incluyendo el uso de la biblioteca.

El progreso aportado por el Consejo Directivo a la medicina, al pensamiento crítico, y a toda la facultad, es sin duda invalorable, y los estudiantes junto a toda la comunidad universitaria, harán bien en apreciarlo en el futuro.

* Vale aclarar que tras varios meses y la denuncia de varias agrupaciones, las fotos reaparecieron.
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Una respuesta en “Sobre la restauración monárquica en Cs. Médicas

  1. TINCHO dijo:

    MUY COPADO CHICOS

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